Ser sensibles

¿No aguantás una etiqueta que roce tu piel?
¿Te da piel de gallina cuando una uña raspa un pizarrón o cuando cortan una baldosa?
¿Te lloran los ojos con la luz brillante del sol?
Estas molestias en relación a cómo se perciben y procesan ciertos estímulos auditivos, visuales, táctiles, del gusto o del olfato pueden darse a lo largo del desarrollo típico de un niño y con el tiempo tienden a desaparecer.
A veces, en cambio, persisten y dan lugar a una disfunción que llamamos trastorno del procesamiento sensorial. En estos casos la información proveniente de los sentidos no se procesa de la forma adecuada y la respuesta es incorrecta y se manifiesta a través de una hiper o hiposensibilidad a ciertos estímulos.
Las personas con condiciones del espectro autista y con otros trastornos del neurodesarrollo suelen presentar este tipo de síntomas, así como adultos mayores y niños pequeños.
En el caso de la hipersensibilidad puede haber reacciones de náuseas o vómito frente a ciertos alimentos u olores, rechazo a determinadas texturas en la vestimenta o en el calzado o reacciones ante sonidos como explosiones de petardos, cohetes, fuegos artificiales, una sirena, una cortadora de césped o una licuadora que pueden desencadenar crisis de angustia y agitación en las cuales el niño o adulto puede taparse los oídos, gritar, llorar, golpearse a sí mismo o a otros o escapar de la situación corriendo y poniéndose en peligro.
Temple Grandin, una persona adulta con autismo describe esta sensibilidad como tener un micrófono abierto en el oído bloqueado a volumen alto: recoge todos los sonidos y resulta abrumador.
Es que estos sonidos se perciben de un modo que casi se igualan a un dolor físico y provoca una situación desesperante para la persona que lo padece y sus seres queridos.

Pirotecnia
La pirotecnia conlleva riesgos frecuentes y conocidos de quemaduras, lesiones en los ojos y trauma acústico.
Otros efectos, menos conocidos son los que afectan a la población con autismo, discapacidad intelectual y también a las personas con estrés postraumático como los veteranos de guerra en quienes pueden reactivar recuerdos muy vívidos y angustiantes.
Existen maneras de abordar estos síntomas en el autismo como por ejemplo la terapia ocupacional de integración sensorial, la anticipación y preparación ante situaciones conocidas a través de exposición gradual a sonidos explosivos o videos de fuegos artificiales, por ejemplo.
La psicoterapia suele ser de mucha ayuda en el caso del estrés postraumático.
También se pueden mitigar estos efectos de la pirotecnia con medidas que mitiguen los sonidos tales como recurrir a habitaciones internas de la casa durante las fiestas, utilizar tapones en los oídos o auriculares que bloqueen el sonido o provean estímulos agradables.
Pero como sociedad responsable tenemos el deber de conocer y comprender los severos efectos de un pasatiempo trivial y peligroso como la pirotecnia y ser sensibles al sufrimiento que puede causar en personas vulnerables, solidarizándonos y permitiendo que todos, sin excepción, estemos incluidos en los festejos.