Asperger, la condición de la activista ambiental Greta Thunberg

Asperger, la condición de la activista ambiental Greta Thunberg

Es una condición que fue descrita en 1944. Las personas con Asperger tienen dificultades de interacción social e intereses más específicos. Por falta de información y comprensión, se los suele estigmatizar y discriminar en las escuelas y el trabajo

La adolescente ya habló abiertamente de su diagnóstico de Asperger. Siente que la hace “diferente” y que le da un “superpoder”. Antes de empezar su activismo contra la crisis climática, “no tenía energía, ni amigos, y casi no hablaba”. Se sentaba en su casa, con un desorden de alimentación. En un primer momento de su activismo, no comentó su diagnóstico de Asperger porque sabía que “mucha gente ignorante aún lo ve como una enfermedad, o como algo negativo”.

Ser Asperger es sólo una condición para muchas organizaciones de familiares que trabajan por una mejor comprensión. Para la comunidad científica y médica, lo clasifica como trastorno del neurodesarrollo. En 2013, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría consideró que los casos de Asperger deben estar incluidos dentro de los trastornos del espectro autista en la edición DSM 5 del manual que siguen muchos profesionales de la salud mental en el mundo. Antes, se diferenciaba al Asperger de los otros trastornos del espectro autista.

El debate sobre su clasificación tiene una larga historia. En 1944, la psicopatía autista fue diagnosticada por primera vez en la tesis doctoral presentada por el pediatra austríaco Hans Asperger. Su tesis incluyó a 4 niños de entre 6 y 11 años con dificultades para la interacción social a pesar de tener una capacidad cognitiva y verbal adecuadas. Treinta años después, la psiquiatra Lorna Wing, que tenía una hija con autismo, empezó a hablar del “síndrome de Asperger” en uno de sus trabajos.

Recientemente, se sumó un debate sobre el descubridor. En 2018, Edith Sheffer, investigadora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, en Berkeley, publicó un libro (Asperger’s Children: The Origins of Autism in Nazi Vienna) en el que denuncia que el psiquiatra Asperger fue colaboracionista del nazismo. Sostuvo que la etiqueta del diagnóstico de “psicopatía autista” para los niños fue un argumento para que sean transferidos a un instituto de internación. Sheffer pide que se deje de llamar “Asperger”. Polémica en curso.

En la actualidad, “Asperger es una condición del neurodesarrollo de origen neurobiológico. Supone la dificultad para comprender el mundo de lo social, sus códigos y sutilezas”, dijo a Infobae Silvia Panighini, jefa del sector de psiquiatría infantojuvenil de Fleni en Buenos Aires. “No tienen dificultades cognitivas ni de lenguaje. Buscan mucha información, y hablan sobre sus temas de interés. Puede ser visto como una dificultad o como una fortaleza”, resaltó.

“El vocabulario de las personas con Asperger puede resultar demasiado formal, rico y sofisticado. Pueden expresar insistencia en tópicos de interés muy específicos con dificultad para percibir el interés del interlocutor o mantener una conversación trivial. Lo que pueden llevar al retraimiento y al aislamiento social. Esta situación puede aumentar el riesgo de ansiedad y depresión”, comentó la doctora Panighini.

Para el neurólogo y asesor médico ejecutivo del Hospital de Pediatría Juan Garrahan, Víctor Ruggieri, “hoy se siguen haciendo diagnósticos de Asperger, y los síntomas principales son las dificultades de integración social, en las habilidades de comunicación y en los intereses restringidos sobre algunos temas”. Ruggieri subrayó, en su diálogo con Infobae, que el mayor problema es que no se comprende a las personas con Asperger. “Hay poca tolerancia a las diferencias. Pero hay señales de cambio. Por ejemplo en Silicon Valley, Estados Unidos, se está empleando a más personas con Asperger porque se sabe que tienen capacidades extraordinarias para hacer cálculos y otro tipo de tareas vinculadas con la matemática y ciencias relacionadas”, contó.

Las características de las personas con Asperger -señaló la doctora Panighini- son las dificultades tempranas en áreas de coordinación motora tanto fina como gruesa, fallas atencionales, de organización o dificultades específicas de aprendizaje. Tienen notorias habilidades en el área de memoria que desconciertan y conductas inflexibles en relación y rutinas o hábitos selectivos en la alimentación. “Pueden desarrollar una extrema susceptibilidad a la luz, al sonido, o a otros factores del entorno en general que genera reacciones que pueden parecer inexplicables al observador”, comentó Panighini.

Según los datos actuales del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE.UU., aproximadamente 1 de cada 59 niños ha sido identificado dentro del trastorno del espectro autista. Sin embargo, hay pocos estudios disponibles que determinen qué porcentaje cumplirían los criterios que previamente los designaba como Síndrome de Asperger.

Más allá de los debates sobre su clasificación y su nombre, ¿cómo se puede ayudar a las personas con Asperger? De acuerdo con la médica del Fleni, es clave que los padres, hermanos, abuelos, amigos y docentes aprendan todo lo posible sobre la condición de Asperger con la idea de comprender tanto las debilidades como las fortalezas. Los padres y maestros a veces se sorprenden al ver que ciertas capacidades verbales sobresalientes coexisten con actitudes que parecen infantiles o inmaduras. Pero todos juegan un rol crucial para que las personas con Asperger desarrollen confianza y autoestima. Necesitan de un clima de apoyo, paciencia, aceptación y amor incondicional.

“Se necesita que los adultos organicen rutinas predecibles, que las reglas sean explícitas y que las expectativas sean adecuadas a las capacidades de las personas con Asperger. Pensar y anticiparse a situaciones que generen estrés sirve para prepararse a enfrentarlas o evitarlas.”

Desde Fleni, se recomienda el apoyo de las escuelas para las personas con Asperger: se puede hacer un plan altamente individualizado que contemple distintos aspectos específicos de cada niño. A veces tan solo permitir escribir en imprenta, reducir la cantidad de copiado o utilizar un teclado pueden ser suficientes para reducir conductas de rechazo a la tarea escrita. Pueden requerir ayuda con la organización de las tareas y el manejo del tiempo con agendas, organizadores gráficos o apoyos visuales. “Es esencial que los docentes y autoridades estén particularmente atentos y proactivos en situaciones donde el niño o adolescente pueda ser víctima de bullying especialmente dada la tendencia a permanecer solos en momentos de recreo”, advierten. “Otro punto es valorar las fortalezas con Asperger: dar lugar y escuchar a las personas con Asperger y permitir que desplieguen sus habilidades en las aulas”, dijo la doctora Panighini.

En la Argentina, la Asociación Asperger Argentina organiza desde 2003 actividades para orientar y contener a aquellos padres que tengan dudas o que han recibido recientemente el diagnóstico de alguno de sus hijos o propio. Trabajan por la inclusión y la mejor calidad de vida de las personas con Asperger. En la actualidad, reciben más consultas de personas adultas que son diagnosticadas con Asperger. También la Fundación Brincar realiza cursos para acompañar a las personas con Asperger y otros Trastornos del Espectro Autista.


Uno de cada diez alumnos sufre dislexia y avanza una ley para tratarlos gratis

Uno de cada diez alumnos sufre dislexia y avanza una ley para tratarlos gratis

Él sentía que las letras bailaban sobre el renglón: Santiago estaba en 2° grado y no leía ni escribía. Ni siquiera podía armar sílabas. En su escuela habían bajado los brazos; le pedían a la familia un certificado de discapacidad, exigían derivarlo a una escuela especial. Hasta que, en julio de 2° grado, la psicopedagoga que lo venía acompañando llegó a un diagnóstico: dislexia. A partir de esa respuesta, Santiago empezó un tratamiento psicopedagógico para trabajar la conciencia fonológica, es decir, la capacidad de reconocer y asociar fonemas (sonidos) y grafemas (letras). Cuatro meses después, en octubre, ya era capaz de leer de manera fluida. En séptimo grado fue abanderado.

La dislexia es el trastorno del aprendizaje más frecuente. Distintas investigaciones en Estados Unidos y Europa señalan que afecta a entre el 5 y 10% de la población. En la mayoría de las aulas argentinas hay por lo menos un alumno disléxico, un trastorno definido por las neurociencias como “neurobiológico” y hereditario, que impide que los chicos aprendan a leer de forma fluida y precisa. En la comisión de Educación de Diputados se está discutiendo un proyecto de Ley sobre Dificultades Específicas del Aprendizaje que ya tiene media sanción del Senado, y que garantizaría que el tratamiento sea incluido en el Plan Médico Obligatorio.

Los síntomas más comunes son omisiones, inversiones, sustituciones o adiciones de letras en la lectura o escritura; también faltas de ortografía en palabras frecuentes. El proyecto de ley, presentado por la senadora María Laura Leguizamón (FPV), prevé que estos alumnos reciban un “abordaje integral e interdisciplinario”, exige una “detección temprana de las necesidades educativas” de los chicos y establece un sistema de capacitación para que los docentes sepan cómo adaptar la currícula para ellos. También determina que las obras sociales y prepagas cubran los tratamientos: el diagnóstico requiere varias consultas con psicopedagogos y fonoaudiólogos, y cuesta un promedio de 4000 pesos.

“La ley da un marco para que la escuela trabaje con estos alumnos y no diga ‘yo no puedo’. Busca garantizar que se hagan las adaptaciones necesarias para que los chicos no se caigan del sistema”, explicó a Clarín Florencia Salvarezza, directora Instituto de Neurociencias y Educación de INECO, quien defendió la norma ante los asesores de la comisión de Educación en Diputados, junto con Silvia Panighini (jefa de Psiquiatría Infantil en FLENI), Hugo Arroyo (jefe del servicio de Neurología del Hospital Garrahan hasta este año) y Gustavo Abichacra, pediatra y presidente de Disfam (Dislexia y Familia), la organización que impulsa el proyecto. La ley también tiene el apoyo de la Asociación Argentina de Logopedia, Foniatría y Audiología y la Sociedad Argentina de Pediatría.

“Los estudios científicos indican que, si se les enseña de modo sistemático, los chicos aprenden a leer en entre 4 y 6 meses. En 1° grado, la mayoría ‘hace clic’ en agosto. Hay un 10% que no puede: habitualmente tienen familiares disléxicos”, asegura Salvarezza. Y agrega: “Las investigaciones a base de imágenes cerebrales encontraron que, al leer, se activan distintas zonas del cerebro en los chicos disléxicos y en quienes no lo son”. Salvarezza enfatiza que este trastorno tiene un “fuerte componente genético” y que hay “cuatro genes identificados”: los que controlan la migración neuronal, proceso crucial en el desarrollo del cerebro durante el embarazo.

Algunas voces, sobre todo desde el psicoanálisis, argumentan que la “dislexia” se utiliza como una etiqueta que estigmatiza a los chicos (ver aparte). “El niño que tiene dislexia y no cuenta con un diagnóstico recibe otras etiquetas: los tildan de vagos; ellos mismos empiezan a sentir que no les da la cabeza. Esos son los verdaderos estigmas”, plantea Gustavo Abichacra, y subraya que “es fundamental la detección temprana, a los 3 o 4 años”. Desde Disfam y otras organizaciones impulsaron normas para que las escuelas se adapten a la dislexia en provincia de Buenos Aires (donde rige una resolución desde 2013) y en Neuquén (allí acaba de aprobarse una ley provincial).

La doctora en Psicopedagogía Rufina Pearson sostiene que estas normas implican un avance “para la inclusión de chicos que día a día realizan un esfuerzo enorme por llegar al nivel de la clase, son tratados como poco inteligentes y denigrados en su autoestima, cuando en realidad son brillantes o ‘normales’ en otras áreas no valoradas al evaluar los procesos de aprendizaje, como la oralidad, la creatividad y la expresión artística”. Para Pearson es clave ajustar los métodos de evaluación: “Las escuelas se están perdiendo del gran aporte que significa tener alumnos creativos, por el simple hecho de que las evaluaciones se focalizan en el proceso de lectoescritura”.


Ser sensibles

Ser sensibles

¿No aguantás una etiqueta que roce tu piel?
¿Te da piel de gallina cuando una uña raspa un pizarrón o cuando cortan una baldosa?
¿Te lloran los ojos con la luz brillante del sol?
Estas molestias en relación a cómo se perciben y procesan ciertos estímulos auditivos, visuales, táctiles, del gusto o del olfato pueden darse a lo largo del desarrollo típico de un niño y con el tiempo tienden a desaparecer.
A veces, en cambio, persisten y dan lugar a una disfunción que llamamos trastorno del procesamiento sensorial. En estos casos la información proveniente de los sentidos no se procesa de la forma adecuada y la respuesta es incorrecta y se manifiesta a través de una hiper o hiposensibilidad a ciertos estímulos.
Las personas con condiciones del espectro autista y con otros trastornos del neurodesarrollo suelen presentar este tipo de síntomas, así como adultos mayores y niños pequeños.
En el caso de la hipersensibilidad puede haber reacciones de náuseas o vómito frente a ciertos alimentos u olores, rechazo a determinadas texturas en la vestimenta o en el calzado o reacciones ante sonidos como explosiones de petardos, cohetes, fuegos artificiales, una sirena, una cortadora de césped o una licuadora que pueden desencadenar crisis de angustia y agitación en las cuales el niño o adulto puede taparse los oídos, gritar, llorar, golpearse a sí mismo o a otros o escapar de la situación corriendo y poniéndose en peligro.
Temple Grandin, una persona adulta con autismo describe esta sensibilidad como tener un micrófono abierto en el oído bloqueado a volumen alto: recoge todos los sonidos y resulta abrumador.
Es que estos sonidos se perciben de un modo que casi se igualan a un dolor físico y provoca una situación desesperante para la persona que lo padece y sus seres queridos.

Pirotecnia
La pirotecnia conlleva riesgos frecuentes y conocidos de quemaduras, lesiones en los ojos y trauma acústico.
Otros efectos, menos conocidos son los que afectan a la población con autismo, discapacidad intelectual y también a las personas con estrés postraumático como los veteranos de guerra en quienes pueden reactivar recuerdos muy vívidos y angustiantes.
Existen maneras de abordar estos síntomas en el autismo como por ejemplo la terapia ocupacional de integración sensorial, la anticipación y preparación ante situaciones conocidas a través de exposición gradual a sonidos explosivos o videos de fuegos artificiales, por ejemplo.
La psicoterapia suele ser de mucha ayuda en el caso del estrés postraumático.
También se pueden mitigar estos efectos de la pirotecnia con medidas que mitiguen los sonidos tales como recurrir a habitaciones internas de la casa durante las fiestas, utilizar tapones en los oídos o auriculares que bloqueen el sonido o provean estímulos agradables.
Pero como sociedad responsable tenemos el deber de conocer y comprender los severos efectos de un pasatiempo trivial y peligroso como la pirotecnia y ser sensibles al sufrimiento que puede causar en personas vulnerables, solidarizándonos y permitiendo que todos, sin excepción, estemos incluidos en los festejos.


Autismo: por qué es importante la evaluación multidisciplinaria

Autismo: por qué es importante la evaluación multidisciplinaria

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo heterogéneo de trastornos del neurodesarrollo que presentan un rango muy amplio de síntomas que afectan la comunicación, la interacción social y la flexibilidad de la conducta. No hay una única evaluación o una única forma de llegar a un diagnóstico, ni alcanza con ver a un solo especialista: el diagnóstico más completo se obtiene gracias a una evaluación multidisciplinaria a cargo de equipos con experiencia en niños con desafíos del desarrollo.­

Los síntomas se manifiestan primariamente en los primeros dos años de vida, aunque lamentablemente el diagnóstico suele tardar algunos años más. Las primeras manifestaciones son las alteraciones en la comunicación no verbal, como por ejemplo bajo contacto visual, pocas sonrisas, escasos o ningún gesto comunicativo para señalar o compartir. Muchos chicos con TEA también presentan demoras en el desarrollo del lenguaje: escaso balbuceo y poca imitación de sonidos, repetición de lo escuchado o una evolución más lenta en el habla.­

El juego puede ser repetitivo y solitario. Con frecuencia se observan particularidades en el procesamiento de los estímulos sensoriales como intolerancia a ciertos sonidos, fascinación por el movimiento de objetos o preferencia por determinadas texturas.­

A lo largo de su desarrollo, las personas con TEA pueden tener dificultades para relacionarse con otros, interpretar sus gestos o intenciones y compartir sus intereses. Estos desafíos en la comunicación y socialización con mucha frecuencia se encuentran asociados a otras dificultades que pueden interferir en su funcionamiento y que suelen ser el motivo de la consulta inicial. Por ejemplo las dificultades en la motricidad fina y gruesa, los breves rangos atencionales y los problemas de aprendizaje y conducta.­

En muchos chicos y jóvenes, además sobresalen las capacidades de memoria e interés por determinados temas que los transforman en expertos conocedores de temas específicos.­

Por eso, ante la sospecha, el niño debe ser evaluado por un equipo multidisciplinario que abarque las distintas áreas (lenguaje y comunicación, nivel madurativo, perfil sensorial, habilidades sociales, emociones y conducta). De cada una de las evaluaciones específicas surgirán elementos para determinar los tratamientos más indicados, ya que no todos los chicos del espectro autista necesitan las mismas cosas y tampoco hay un tratamiento único y estandarizado para ellos.­

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¿AUTISMO, TEA O TGD?­

Los términos autismo, condiciones del espectro autista o trastornos del espectro autista (TEA) son sinónimos. Sin embargo, estos términos suelen usarse indistintamente y a veces se habla también de trastornos generalizados del desarrollo (TGD), lo que genera aún más confusión. La pregunta es: ¿a qué se debe esta variedad en la terminología?­

En Estados Unidos y en la mayoría de los países de América Latina se toma como referencia para la terminología la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (“Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders”, en inglés) que publica la Asociación de Psiquiatría Estadounidense. El manual, que fue actualizado por última vez en 2013, también es conocido como DSM5 por sus siglas en inglés.­

El DSM5 engloba bajo el término TEA las distintas condiciones que en el manual anterior, el DSM4 de 1994, se listaban como TGD. En otros países, en cambio, se usa para la clasificación la terminología incluida en la décima edición del manual conocido como ICD (“International Classification of Diseases”) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En ese manual, también conocido como ICD10, se habla de TGD. Esta diferencia en la terminología empleada hace que circulen distintas palabras o términos para nombrar lo mismo.­

Sin embargo, esta confusión no durará mucho más: en 2022 se editará el ICD11 en el que, al igual que ahora en el DSM5 estadounidense, se englobará estas condiciones como TEA. Es por eso que la mayoría de los médicos ya habla actualmente de trastornos del espectro autista.­

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NOVEDOSA APP­

Actualmente se pueden descargar en el celular aplicaciones o “apps” para registrar de todo, desde el ciclo menstrual hasta la cantidad de agua que se toma todos los días. Ahora también hay una app para controlar el desarrollo de los niños y que puede ser de ayuda ante la sospecha de la existencia de un trastorno del espectro autista (TEA), por ejemplo.­

La aplicación, llamada “Sigamos el Desarrollo”, fue desarrollada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos que se encarga, entre otras cosas, de la prevención y el control de las enfermedades.­

Con este dispositivo, los padres pueden registrar en su celular los distintos hitos en el desarrollo de los niños desde los dos meses hasta los cinco años de edad. Estos hitos tienen que ver con la forma en que los niños juegan, aprenden, hablan o se mueven. La aplicación incluye consejos de los CDC para alentar el desarrollo de los niños así como para saber qué hacer en caso de sentir preocupación por su desarrollo.­


Sindrome Asperger mejor acompanados

Sindrome Asperger mejor acompanados

Bruno tiene 11 años y ya sabe todo sobre el coronavirus. Cada nuevo caso, su localización, los síntomas y medidas de prevención. Sigue las novedades minuto a minuto, en un mapa dinámico. Los temas de salud siempre le interesaron, al punto de ponerlo un poco nervioso.
Lo hace solo, en su cuarto, con su computadora. Cuesta sacarlo de allí. No quiere ir a la pileta (le molesta mucho el sol), quisiera ir de vacaciones siempre al mismo lugar y, si pudiera, directamente se quedaría en su casa.
Es que para una persona con Síndrome de Asperger, estar solo es uno de los restauradores emocionales más efectivos porque las situaciones sociales, especialmente las que involucren más de dos personas, resultan sumamente estresantes.
El dicho “dos son compañía, tres son multitud” se aplica especialmente para una persona con Síndrome de Asperger.
En esta condición, que forma parte del espectro del autismo, las reglas de la interacción social resultan particularmente complejas.
Procesar la información de muchos integrantes que interactúan a la vez es una tarea que puede llevar mucho más tiempo o directamente resultar poco accesible para la persona en cuestión. Puede suceder, entonces, que quede fuera de “sintonía” y permanezca silencioso y retraído o, por el contrario que intervenga realizando un error social (hablando fuera de contexto o haciendo un comentario poco oportuno).
La mamá de Bruno comenta que conversan juntos con frecuencia, especialmente sobre los temas que le interesan a él. “Antes yo trataba de desviar la conversación de sus tópicos pero me di cuenta que esta era la mejor manera de conectarme con él y de a poco ir hablando de otras cosas”.
Pero cuando viene gente, sean familia o amigos de su hermana, Bruno se refugia en su cuarto. “No quiere saber nada”…se lamenta su mamá, “me dice que quiere estar tranquilo y que no quiere que sus primitos toquen sus cosas”.
Algo parecido pasaba en la escuela, los maestros no sabían bien cómo tratarlo. Bruno pasaba los recreos solo, en clase hacía comentarios constantemente, casi no copiaba y caminaba de una punta a la otra de la clase “como en un triángulo, siempre igual”, dice Claudia, su maestra de ciencias naturales.
Para su sorpresa, esta maestra se dio cuenta de que, a pesar de no copiar y estar en movimiento, Bruno estaba atento y contestaba correctamente lo que se le preguntaba y como lo notó particularmente interesado en temas de salud, no solo lo dejó moverse en clase a voluntad sino que le encargó un trabajo práctico sobre enfermedades infecciosas.
Le pidió, además, que lo hiciera en grupo. Bruno se lo tomó muy en serio y le pidió a cada uno que escribiera una parte. No todos lo hicieron y varios se atrasaron en su tarea. Bruno entonces decidió hacerse cargo de lo que faltaba, logrando una buena nota y ganándose la admiración de parte del grupo.
Tony Attwood, un reconocido psicólogo, especialista internacional en Síndrome de Asperger asegura que si existe una compatibilidad alumno-profesor, este hecho se verá reflejado en la actitud del resto de los compañeros. Si el maestro presta su apoyo, los compañeros también lo harán. Si la actitud es crítica y excluyente, el resto de la clase adoptará esa misma actitud negativa.
La postura de la escuela será central, entonces, para evitar situaciones de hostigamiento o bullying. Aceptar la diferencia, guiar las interacciones, valorar las habilidades y acompañar a nuevas experiencias constituye el gran desafío para padres y docentes.
A Fabián, el papá de Manuel, no le resultó demasiado fácil. Había esperado compartir con su hijo entrenamientos y tardes en la cancha pero Manuel no mostraba el más mínimo interés por el fútbol o casi ningún otro deporte. Ni siquiera podía llevarlo a pescar porque Manuel se indignaba hasta las lágrimas por el sufrimiento causado a los pobres peces con redes y anzuelos.
Con el apoyo de su terapeuta fueron encontrando actividades para hacer juntos. La de andar en bicicleta no fue la actividad preferida de Manuel, pero su papá insistió con cariño y paciencia y cuando finalmente Manuel logró andar sin rueditas sobre el pasto suave, la expresión de orgullo y satisfacción en su carita fue tal que Fabián se alegró de no haber abandonado el intento. Lo vio por primera vez salir con un vecino a andar en bici por la cuadra.
También escribir en cursiva le había dado bastante trabajo pero el colegio accedió a que escriba en imprenta y después en un dispositivo. Eso lo alivió mucho, tanto como tomarle las evaluaciones oralmente.
Bruno y Manuel, a diferencia de otros chicos y chicas con condiciones del espectro autista, tienen capacidades cognitivas dentro del promedio y aspectos formales del lenguaje conservados. La tendencia a la rigidez, los desafíos en la posibilidad de establecer y sostener amistades y dificultades en la motricidad gruesa y fina o en lo sensorial estuvieron presentes desde el desarrollo temprano y suelen persistir en la adolescencia y adultez en mayor o menor medida.
Estar atentos al desarrollo armónico de las habilidades sociocomunicativas es tarea de padres, docentes y profesionales y realizar una evaluación que aborde los diferentes aspectos de la vida de una persona puede ser útil y necesario ante alguna preocupación en este sentido. Una evaluación interdisciplinaria y un eventual diagnóstico permitirá a la familia y a la escuela adquirir conocimientos y experiencia en esta área, así como disponer de acceso a recursos y apoyos específicos que permitan a la persona con Síndrome de Asperger sentirse comprendida, saberse aceptada y, todavía mejor, acompañada en un camino donde las diferencias no sean obstáculos sino oportunidades.